UNA GUIA DE MIERDA.
Dicen que hay días tontos, y tontos todos los días.
No me entra en la cabeza el supremo nivel de lerdez adquirido, para tener las santisísimas narices de leer corregir editar y publicar semejante esperpento.
Es que no me lo puedo creer.
Hay días en los que uno piensa que ya lo ha visto todo.
Y luego aparece esto: una guía —sí, una guía— explicando cómo hacer tus necesidades en la naturaleza.
Respira. Déjalo entrar. Siente el nivel.
Y que nivel, Maribel.
Porque al parecer hemos llegado a un punto de la historia en el que un adulto necesita instrucciones para algo que un zorro, un jabalí, un perro o un niño de tres años resuelven sin tutoriales, sin infografías y sin un paso a paso con dibujitos.
La humanidad, versión beta permanente.
El problema no es la guía. Es lo que revela. Que alguien la escriba ya es triste.
Pero que alguien la necesite… eso ya es arqueología social.
Vivimos en una época donde respirar requiere un curso, caminar necesita un tutorial, pensar es una actividad de riesgo y cagar, por lo visto, exige un manual de instrucciones.
Y lo peor: lo aceptamos. Lo consumimos.
Lo compartimos como si fuera sabiduría ancestral.
La escena es esta
Un tipo vestido de Quechua como si estuviera en el Okawango, apostado entre matorrales mirando una lagartija como si fuera un caimán del Nilo y móvil en mano, buscando cobertura para consultar un PDF titulado:
“Cómo evacuar correctamente en un entorno natural”.
Mientras la montaña lo mira con una mezcla de pena y vergüenza ajena.
Mientras una ardilla, desde un arbusto, piensa:
“Estos humanos están acabados”.
Y tiene razón. La conclusión es simple
No estamos perdiendo habilidades. Estamos perdiendo instinto.
Ese wifi interno que antes venía de serie y ahora parece un accesorio premium.
Si necesitamos instrucciones para lo más básico, ¿qué será lo siguiente?
Una guía sobre cómo tirarse gases sin agrandar el agujero de la capa de ozono.
Un flyer sobre cómo mirar un árbol sin ofenderlo.
Un tutorial para cómo no morir al abrir una puerta.
Un manual para cómo existir sin molestar demasiado.
Tiempo al tiempo.
Cierro
No sé qué es peor:
que alguien escriba estas guías, o que yo haya perdido cinco minutos de mi vida leyéndola.
Pero aquí estamos. En el futuro.
En el apocalipsis suave.
En la era de la lerdez suprema.
Y yo, mientras tanto, tomando notas.
Porque de este gran circo siempre sale algún post.

Comentarios
Publicar un comentario