EL ARQUITECTO DE DIOS.
Me parece maravillosa la forma que tenía el "arquitecto de Dios", de diseñar sus estructuras del modo más natural posible. Sin ordenadores ni cálculos complejos. Observaba esperaba y dejaba que la misma naturaleza le diera la respuesta. Sublime. Como su obra. No dibujaba arcos perfectos ni calculaba fórmulas complicadas. Empezaba al revés: dejando que la propia naturaleza hiciera el trabajo. Construía una especie de maqueta como una telaraña de cuerdas colgantes, conectadas entre sí como una red. Después añadía pequeños pesos equivalentes y proporcionales a las cargas qué debía soportar su construcción en los distintos puntos de esa red. No solo en los extremos, sino en muchos lugares, representando el peso real del edificio: techos, muros, torres, bóvedas… Y entonces se hacia la magia: La gravedad entraba en acción. Cada peso tiraba hacia abajo. Las cuerdas respondían, se estiraban, se ajustaban… hasta que todo encontraba una forma de equilibrio nat...