SENTÍ DOS.
Hay momentos en los que la vida nos toca con una precisión casi divina. Instantes en los que un olor, una imagen, un sonido, un sabor o una caricia nos devuelven a nuestra esencia más pura. Los sentidos no son herramientas: son raíces. Raíces que nos agarran a la tierra cuando el alma quiere volar. Y cuando los dejamos hablar, nos susurran bajito lo que somos en realidad. 👁️ VISTA — Cuando la naturaleza te mira La naturaleza tiene un pacto secreto conmigo. Contemplar una panorámica o un atardecer desde lo mas alto me ensancha el alma. No es solo paz: es grandeza. Un recordatorio silencioso de que pertenecemos a algo inmenso, antiguo, vivo. Y no solo eso. Observar animales en su hábitat, sin intervenir, ejercer de voyeur natural. El planeo de un buitre, el salto de un corzo, la silueta majestuosa de un ciervo, el trote de un jabalí, el zorro cruzando la colina… Cada es...