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Y TU ¿CUECES O ENRIQUECES?

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🧠 No quiero tener razón. Quiero que razones. Me encanta debatir. No discutir. No gritar. No sentenciar. Debatir. Hablar. Escuchar. Entender. La charla —cuando es honesta— es una forma de crecer. De ensanchar la mirada. De descubrir razones donde antes solo veías errores. Durante años trabajé como comercial. Aprendí que cada conversación puede ser un puente o una trinchera. Y que todo depende de algo muy simple:  👉 ¿Estás hablando para tener razón o para descubrir razones? Me gusta opinar, sí. Pero me gusta aún más escuchar sin interrumpir . A veces, intento aportar sin menospreciar. Siempre desde el respeto. Me gusta escuchar de verdad . Sin estar pensando en la réplica. Escuchar no para refutar, sino para comprender. Y a veces, cuando el otro tiene razón, callar… y aprender. ¿Qué es “tener razón”? Cada uno tiene la suya: tejida con sus experiencias, creencias y valores. Tan únicos como sus huellas dactilares. ¿Quién soy yo para pasar por encima de nadie? Ante todo, respeto. Qué ...

UN SAN JUAN DE MIERDA.

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Llega San Juan. Y por aquí, por el Mediterráneo se celebra de manera especial. El verano está asomando por la esquina, y el cuerpo lo sabe. Verbenas, cava, cocas, amigos y petardos. Fuegos que queman en la hoguera lo malo, para dejar hueco a la ilusión. Por eso hay que celebrarlo como se merece. Recuerdo, hace años (muchos), esa verbena cayó en sábado. La fiesta, como cada año con amigos. La chiquillería quemábamos trastos viejos, que los vecinos nos dejaban en los portales, en las fogatas del barrio que encendiamos en cada chaflán. El cole terminaba, el verano empezaba. Ese fuego era catártico, simbolizaba todo el éxtasis que el verano presagiaba. Ese año, durante la celebración entre cava, coca y petardos quedamos con unos amigos para el día siguiente, domingo de San Juan, pasarlo en el campo. Así fue. Fuimos a un sitio al que íbamos a menudo, bajo la sombra de una arboleda. Aparcaron el 127 marrón y el 850 blanco. Montaron el campamento de neveras, bolsas, mesas, sillas y hamaca...

ENVASE Y ESENCIA.

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Hazlo y espera.  . Eres un envase Eres un envase. Lo que contienes depende de muchos factores: tus creencias, tus valores, tus ejemplos, tus dogmas... Tus. El envase necesita proteínas, carbohidratos, vitaminas y demás para fortalecerse a diario. Por eso comes. Por eso te alimentas. Y tu envase procesa las sustancias que necesita para mantenerse activo. Es lo suficientemente inteligente como para hacerte ver que algo le falta, que algo falla... Y terminas por saberlo. Quizás un dolor aquí, un malestar allá, o una analítica que te subraya la nota discordante en el pentagrama de tu estabilidad. Y así, vas tirando. 2. Pero… ¿y tu esencia? Pero… ¿y tu esencia? ¿y tu perfume? ¿Lo que hay dentro de ese envase? Porque no lo dudes: hay algo. Algo hay. Eres. Somos ese conjunto. Envase y esencia. Cuerpo y alma. 3. ¿Y si sabes cuidar tu cuerpo? Y si tú sabes cómo cuidar ese envase, ¿entonces qué haces para mantener tu esencia? Lo que hay dentro. ¿Cómo la cuidas? ¿Cómo la mantienes? 4. Cuando ...