EL ARQUITECTO DE DIOS.

 


Me parece maravillosa la forma que tenía el "arquitecto de Dios", de diseñar sus estructuras del modo más natural posible.

Sin ordenadores ni cálculos complejos. 

Observaba esperaba y dejaba que la misma naturaleza le diera la respuesta.

Sublime. Como su obra.

No dibujaba arcos perfectos ni calculaba fórmulas complicadas. 

Empezaba al revés: dejando que la propia naturaleza hiciera el trabajo.

Construía una especie de maqueta como una telaraña de cuerdas colgantes, conectadas entre sí como una red.

Después añadía pequeños pesos equivalentes y proporcionales a las cargas qué debía soportar su construcción en los distintos puntos de esa red. 

No solo en los extremos, sino en muchos lugares, representando el peso real del edificio: techos, muros, torres, bóvedas…

Y entonces se hacia la magia:

La gravedad entraba en acción.

Cada peso tiraba hacia abajo. 

Las cuerdas respondían, se estiraban, se ajustaban… hasta que todo encontraba una forma de equilibrio natural.

Sin planos. Sin cálculos. Solo física básica trabajando en directo.

Cuando todo quedaba estable, Gaudí hacía algo simple y genial:

Fotografiaba y le daba la vuelta al modelo.

Lo que antes era una red colgando hacia abajo, se convertía en un arco perfecto hacia arriba.

La fuerza de la gravedad que antes "tiraba" de la cuerda y la obligaba a encontrar su forma de equilibrio, al invertirla se transforma en el camino natural por el que se transmiten las fuerzas en el edificio.

Así, esa misma forma que en la cuerda era “tirar”, en el arco se convierte en “apretar”.

Y ese “apretar” es lo que permite que la estructura aguante su propio peso: cada piedra empuja a la siguiente y el esfuerzo baja ordenadamente hasta el suelo, sin doblarse ni romperse.

Una forma que no había inventado él… sino la gravedad.

Y así, en lugar de imponer una forma a la naturaleza, dejaba que la naturaleza la creara por él.

Las columnas imitaban troncos imperfectos que se ramifican en lo alto, como arboles de piedra.

"La linea recta no está en la naturaleza", decia.

Las vidrieras con restos de cristales rotos de colores, transmitían todos los tonos simulando el paso de los rayos de sol por las hojas de los arboles, creando un escenario cambiante según la hora.

Imposible no rendirse ante su obra.

Así imitaba a la naturaleza Gaudí.

#Gaudi

#Barcelona

#SagradaFamilia

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