¿DE DONDE ERES?

 

DE MAGOGIA.

Hay quien no debate. Declama.
No argumenta, no razona: recita consignas como quien pasa el rosario después del carajillo.
Han sustituido el cerebro por un manual de tres frases hechas.
Tienen una solución para todo —siempre la misma— y siempre inútil.

Destripando el Kit del Patriota de Sofá.

El argumento estrella de quien tiene la profundidad intelectual de un barbo.
Bajo esta lógica de parvulario, el Estado es un mito y los impuestos sirven solo para pagar sueldos, no para gestionar la realidad.
¿Hay baches en tu calle? Cómprate una apisonadora.
¿Faltan plazas en la UCI? Mete a un intubado en tu cama.
¿Inseguridad? Vete a hacer artes marciales al parque.
Si tu única respuesta a un problema público es la caridad privada, lo que estás diciendo es que no crees en tu país, ni en sus instituciones, ni en su capacidad de gestión.

2. «Primero los de aquí»

Curioso concepto, porque “los de aquí” suelen ser siempre los que piensan, votan y rezan como tú.
¿Son “los de aquí” los que cotizan?
Entonces el inmigrante que recoge tu fruta es más “de aquí” que el heredero que evade impuestos o compra sin IVA.
¿Son los del apellido correcto?
¿Los de menos melanina?
Y a los que llevan tres generaciones viviendo del subsidio sin doblar el lomo, ¿qué hacemos con ellos?
La realidad es más simple: aquí ya estamos todos.
El que trabaja y cumple la ley suma.
El que solo grita consignas resta.

Una invasión curiosa: sin tanques, sin logística, sin disparos.
Una invasión de gente que limpia baños que tú no quieres limpiar, cuida ancianos que tú has aparcado en residencias y recoge fruta a 45 grados bajo plástico mientras tú te quejas del aire acondicionado.
Si te sientes invadido por alguien que llega en chanclas y sin dinero para un bocadillo, el problema no es su fuerza: es tu fragilidad mental.


4. «Vienen a quitarnos el trabajo»

Mentira.

Vienen a aceptar el trabajo que tú desprecias.

El contrato en negro del empresario patriota de pulsera, misa dominical y fraude a la Seguridad Social. El turno de noche por un sueldo miserable.

El explotador es “emprendedor”. El explotado, el culpable.

Tienes el radar moral averiado.


5. «Que se queden en su país.


Claro.

En esos países donde nuestras empresas vacían caladeros, extraen coltán para tu móvil y venden armas para que se maten entre ellos.

Queremos su litio, su gas y sus diamantes.

Pero nos molesta que el subproducto de ese saqueo llame a la puerta.

Queremos beneficios de imperio y responsabilidades de aldea.

No funciona así.


6. «Es buenismo»


No, campeón.

Buenismo es creer que los problemas desaparecen si cierras los ojos y gritas “¡Vivan los míos!”.

Integrar es gestión adulta:

trabajar, pagar impuestos, aprender el idioma y cumplir la ley.

Eso no es buenismo.

Es pragmatismo.

Lo tuyo es "malismo": crear guetos, alimentar el odio y esperar la explosión para poder decir “yo ya lo dije” desde el sofá.


7. «Nos van a pagar las pensiones» (dicho con sarcasmo)


Te ríes, pero es aritmética básica.

Con una natalidad de 1,2 hijos por mujer, tu pensión no la pagará el “espíritu nacional”.

La pagará el hijo del inmigrante que hoy desprecias, o no la pagará nadie.

Si tanto te preocupa el reemplazo, ten cuatro hijos tú.

Pero eso exige responsabilidad, no solo quejas.

🧠 Hay quien no quiere soluciones porque las soluciones obligan a pensar.

Prefieren el caos controlado para alimentar su identidad de víctima.

El patriotismo no es odiar al que llega: es querer que tu país funcione.

Cuando tu comodidad se disfraza de bandera para ocultar tu miedo al futuro, no eres patriota. Eres un cobarde con eslogan.

8. «¿Y los que delinquen? ¿Y los que no se integran?»

Aquí el cuñado medio cree que ha dado jaque mate.

Vamos a usar el cerebro.

La ley no es un buffet libre.

El que viola, cárcel. El que roba, cárcel. El que no respeta las normas, todo el peso de la ley. Sin excepciones. Pero sin trampas.

Cuando un “de aquí” delinque, es un criminal individual.

Cuando lo hace uno “de fuera”, se culpa a toda su raza, religión o cultura.

Esa es la demagogia.

Si quieres seguridad, exige más policía, jueces rápidos y leyes que se cumplan. No escupas odio al por mayor.

El delito no tiene pasaporte. Tiene Código Penal.

9. «No aceptan nuestras normas»

Las normas se aceptan o se castigan. Punto.

Pero no me hables de “nuestros valores” si aplaudes al defraudador, te saltas el semáforo sin cámara y crees que la libertad es solo tu derecho a insultar.

Nuestra mayor conquista es la responsabilidad individual.

Si Pepe roba, paga Pepe. No su barrio, ni su apellido, ni su origen.

El que pide mano dura solo para el de fuera no busca justicia: busca venganza preventiva.

El verdadero patriota exige que la ley caiga igual sobre Mohamed o sobre Cayetano.

10. El acogimiento de escaparate

Europa y sus moquetas.

Recoger personas, dar una manta, hacer la foto y repartirlas por los pueblos como publicidad en buzones.

Eso no es política migratoria. Es quitarse el muerto de encima.

Soltar a gente sin idioma, sin papeles y sin futuro es fabricar marginalidad con sello oficial. Europa no acoge: almacena.

11. El negocio de no solucionar nada

A los políticos les encanta el problema. Da votos

Unos juegan a santos, acogiendo sin plan y mirando a otro lado cuando estalla la convivencia.

Otros avivan el miedo, señalando el incendio sin proponer una sola manguera que no sea el odio.

Dar 400 euros y negar el derecho a trabajar no es solidaridad: es sadismo administrativo.

Los empujas al mercado negro y luego te indignas en el mitin.

🚩 Basta ya de infantilismo.

Gestionar la inmigración no es abrir la puerta y salir corriendo.

Es exigir y dar. Es control, integración real, ley y honradez.

Si traes a alguien, es para que sea uno más: con derechos y obligaciones.

Si lo traes para que sea un fantasma mientras tú te sientes buena persona, no eres solidario. Eres irresponsable.

La realidad no se declama. Se gestiona. Se exige.

Y mientras sigamos gritando consignas, los únicos que pierden son la verdad, la seguridad y el futuro.

Mientras ellos siguen calentando sus poltronas y sumando likes en Instagram nosotros seguimos dándonos de ostias.

Dejad el rosario, la bandera y el puño en alto.

Empezad a usar la cabeza. Porque el sentido común no tiene color.

Y nos hace mucha falta.

A TOD@S.

#SentidoComún
#Inmigración
#GestiónPública
#PensarNoGritar
#ResponsabilidadIndividual
#PatriotismoDeSofá
#ConsignasNoSoluciones
#LaRealidadNoSeDeclama


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