CUANDO LOS CIPRESES HABLAN.
Hay árboles que forman parte del paisaje y otros que guardan historias. El ciprés también pertenece a este segundo grupo. Su madera fue muy apreciada desde la Antigüedad por su extraordinaria resistencia a la humedad, los insectos y los hongos. Gracias a esas cualidades se utilizó para construir barcos, viviendas y todo tipo de estructuras destinadas a durar. Pero el ciprés nunca fue solo un árbol útil. Su figura esbelta y vertical acabó cargándose de simbolismo. Un símbolo entre la tierra y el cielo Por su silueta alargada, el ciprés comenzó a plantarse junto a iglesias y monasterios. Su presencia evocaba la paz, la espiritualidad y la esperanza en la resurrección. Ya en época romana también era habitual encontrarlo en las villas. Su imponente porte servía para anunciar la llegada a un lugar habitado. Un ciprés en el patio era una forma discreta de decir al viajero que allí sería bien recibido. Con el paso de los siglos, aquel árbol terminó convirti...