EUROPA.


Europa.

Su nombre nace de un mito griego.


Una princesa fenicia. Un dios. El encuentro. Un viaje. Otro destino. Integración y transformacion.


Llegan en patera a Canarias. Se les acoge.  

Se les distribuye por el país y se les ofrece una ayuda mínima para subsistir.  

Máximo un año.


Después: búscate la vida y no estorbes demasiado.


A pocos se les retorna por falta de acuerdos con sus países de origen o por ausencia de papeles.  

Esta gente come, duerme, vive… pero ¿cómo se integra alguien que no puede trabajar legalmente?  

No puede empadronarse.  

No paga impuestos.  

No cotiza.


El tema no es buscar trabajo.

Es encontrarlo.

El tema no es tener un piso, es poder pagarlo

El tema no es conseguir un sueldo.

Es llegar a fin de mes.

El tema no es parecer honesto.

Es serlo.


Esta situación no es lógica ni humana.  

De cara a la galería somos un país solidario, humano, integrador… pero en realidad estamos creando un enorme problema.


No hay planes de integración.  

No hay control.  

No hay seguimiento.  

Es un verdadero caos, para los que llegan y para los que están.


Se fomentan tensiones entre vecinos oriundos y ghettos de gente sin techo.  

Los ayuntamientos se ven desbordados con un coste inasumible.  

Todo esto genera un caldo de cultivo ideal para que los extremos crezcan.


Deberíamos encontrar entre todos una solución humana e integradora.  

Mirar a la gente sin colores, sin etiquetas, solo como seres humanos.


Ahí debería demostrarse el porqué de Europa:  

la Europa de las personas, no del capital.  

Hoy por hoy, Europa deja el problema a los países frontera y mira hacia otro lado sin aportar soluciones de futuro.


Quizás con bolsas de empleo en sectores que demanden mano de obra.  

Con programas de integración, idioma y normas básicas de convivencia.  

Y por qué no: igual que se ayudó a los bancos sin apenas oposición, ayudar también económicamente a los países que acogen, creando fondos específicos.


Un acogido integrado es una inversión.  

Un acogido mantenido es un coste.


Nadie cruza un océano en patera para robar.  

En todo caso, para poder seguir viviendo.  

O sobreviviendo.


A lo mejor el problema no son ellos, que huyen de la miseria buscando mejores oportunidades.  

A lo mejor el problema somos nosotros, que no sabemos dárselas.


Huyen de su mundo y los expulsamos del nuestro. Existen dos mundos.


El suyo lo esquilmamos, nos apropiamos de sus recursos para pagar nuestras deudas.

Masacramos poblaciones para colonizar sus territorios.

Dibujamos sus fronteras a escuadra y cartabón por nuestros intereses.

Nos repartimos sus tierras como quien tira unos dados.

Mezclamos a la fuerza sus culturas y hacínamos a pueblos distintos fomentando odios y guerras.

Y una vez secos, les dejamos con el problema.

Quizás ahora se lo debemos.


Europa ya no es Europa.

Es mentira.


#DeshaucioBadalona

#EdificioB9Badalona

#Migración

#CrisisHumanitaria

#DerechosHumanos

#Fronteras


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